La diversión

es la nueva fidelidad.

La mayoría de las relaciones no mueren por infidelidad.
Mueren porque se vuelven aburridas.
Mueren cuando ambos dejan de ser interesantes.
Cuando el estrés, la rutina y el cansancio sustituyen la energía, el juego y la ambición.

La falta de diversión destruye matrimonios, relaciones y familias enteras.
La falta de libertad y dinero mata el deseo más rápido que cualquier traición.

Nadie quiere estar al lado de alguien que vive apagado.
Cuando dejas de moverte, de reír, de mejorar…
dejas de atraer.

La gente divertida, carismática y libre es magnética.
No porque lo intenten, sino porque viven fuera del peso del mundo.
Y eso es adictivo.

Si estás estresado porque odias tu trabajo, si manejas un coche que te avergüenza, si no entrenas y te sientes sin energía…
la gente divertida no quiere relacionarse contigo.
Los vivos solo se mezclan con los vivos.

La fórmula es simple:
Gana dinero.
Crea tiempo libre.
Entrena tu cuerpo y tu mente.
Rodéate de hombres fuertes, ambiciosos y divertidos.
Tu entorno es tu espejo: si te rodeas de muertos, te entierran con ellos.

No busques amor.
Vuelve a ser el tipo de persona con la que la diversión se siente inevitable.
El resto —lealtad, deseo, conexión— llega solo.


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