No busques a Dios.

Él debe buscarte a ti.

¿Sigues buscándolo?

Orando como todos.
Suplicando como todos.
Leyendo lo que todos leen.
Y aún así… nada. Silencio.

Porque Dios no se encuentra en la búsqueda.
Se encuentra en la ruptura.

Cuando te sales del rebaño.
Cuando dejas de seguir las reglas.
Cuando abandonas la ilusión de que ser bueno te hace especial.

¿Recuerdas la parábola del pastor?
No fue tras las 99 ovejas obedientes.
Fue tras la rebelde.
La que escapó.
La que no encajó.
La que desobedeció.

Dios va tras los que no lo buscan.
Va tras los que tienen el coraje de huir.
De romper con el sistema, con la moral de segunda mano, con la espiritualidad reciclada.

¿Quieres encontrarte con Dios?
Entonces deja de buscarlo.

Haz lo impensable.
Salte del camino marcado.
Haz ruido.
Peca.
Piensa.
Y cuando estés solo, lejos de todo…
Él te encontrará.

Porque los que caminan fuera del rebaño no son perdidos.
Son llamados.

Un abrazo fuera del templo,

Att:
El que fue encontrado. (tu hate favorito)