No tener dinero

no es excusa para parecer una mierda

Hay algo que aprendĂ­ cuando estaba en la ruina:
la pobreza no justifica el descuido.

Hubo meses en los que no podĂ­a pagar el gimnasio.
¿Sabes qué hacía?
Flexiones, abdominales, boxeo con la sombra en mi departamento.
No necesitaba un entrenador.
Solo necesitaba no convertirme en un cobarde.

A veces iba a diferentes gimnasios fingiendo que quería una “clase de prueba” solo para entrenar gratis.
No tenĂ­a dinero, pero tenĂ­a hambre.

No podĂ­a pagar comidas caras, asĂ­ que vivĂ­a de latas de atĂșn.
No tenĂ­a para cortarme el pelo, asĂ­ que aprendĂ­ con una mĂĄquina vieja.
No era estético, pero era digno.

Y eso es algo que muchos han olvidado:
la dignidad no depende del dinero,
depende de cuĂĄnto te niegas a verte derrotado.

Hoy, en 2025, no hay excusa para no estar en forma.
Puedes ser pobre, pero no tienes por qué parecer débil.
Hay un respeto silencioso que se obtiene cuando todos a tu alrededor saben,
aunque no lo digas,
que podrĂ­as joderlos si quisieras.

Por eso la gente no se mete conmigo.
Y por eso las mujeres me hacen caso.

No por dinero.
Sino porque transmito algo que no se compra: autorespeto.