ya perdiste.
que arruina tu vida social
(aunque esté quebrado)
pero tampoco lo eres tú obedeciendo.
Para volverte pobre con uniforme.
Sal a hablar (sí, literalmente).
Solo nadie se los ha dicho.
merecen seguir en tu mesa.
Quizá nunca creyó en ti.
Ahora trabaja más duro.
No es por el alcohol...
ni el dinero te va a salvar.